Por: Tol Burk
Yo soy de Texas y los primeros años de mi vida viví en el desierto. El año pasado cuando salimos de Cd. Juárez por el desierto me sentí muy contento, porque estuve de nuevo en mi tierra—las ocotillas, los nopales, los mesquites, todo me hacia sentir cómodo, porque me recuerda de mi hogar. Tennessee es muy bonito—verde, con gente muy amable, pero no es “mi tierra”. Este mismo sentir debemos sentir en nuestra hogar o familia. Pero en muchos hogares, aun de cristianos, no es así. ¿Cómo podemos tener un hogar feliz y tranquilo?
I. El hogar fue instituido por Dios. Gen. 1:26-28, 2:18-24
A. Si Dios es el autor del hogar, ¿Quién tiene el derecho de cambiarlo?
1. ¿Es cierto que podemos mejorar el diseño de Dios?
a. Isa. 55:8-9
b. Prov. 16:25, 14:12
c. En vez de “mejorarlo”, debemos esforzarnos a cumplirlo.
2. Después de 50 años tratando de “mejorar” la familia, es peor aún, hasta el punto que los “expertos” están volviendo hacia el plan de Dios.
3. El declive de la familia siempre lleva al declive de una sociedad.
B. El plan de Dios es para nuestro beneficio siempre
1. 2 Ped. 1:3-4
2. Sal. 119:96
3. 1 Juan 5:3 “sus mandamientos no son gravosos”
4. Juan 10:10
C. Si el hogar es de Dios, entonces su diseño no es solamente “el correcto”, sino lo mejor.
1. Muchas instrucciones malas pueden dar los hombres.
2. Los hombres dan algunas instrucciones buenas también.
3. Pero el diseño de Dios es siempre lo mejor Heb. 12:9-10
II. ¿Cómo puedo tener un hogar feliz, según Dios?
A. El mero corazón de la ley es sencillo Mar. 12:28-33
1. Amar a Dios con todo mi ser—en todos los aspectos de mi vida
2. Amar al prójimo más que mis propios deseos
3. Especialmente en el hogar
a. Según un canto “siempre dañan a los que aman”
b. porque podemos ser “libres” con ellos
B. Si amamos al prójimo como a nosotros mismos, no necesitamos la ley de Dios.
1. Rom. 13:8-9
2. Gal. 5:14
3. Si amo a otros, no trato de “salir impune” de algo
III. ¿Qué efecto tendrá este amor en mi vida?
A. Si amo a Dios con todo mi ser, ¿Cómo me portará?
1. Dios me manda amar a mi cónyuge
a. Si estoy casado, no es algo que puedo elegir
b. A pesar de todo, debo amar a mi esposa.
c. “Pero no la amo ya.”
d. El amor no es una emoción—lujuria es una emoción
e. Ágape es una decisión de la voluntad, no una emoción
f. Los hechos se llevan a las emociones, no al revés
g. Había una mujer que quería dejar su marido. Fue a pedir consejo a un predicador de cómo hacerlo. El le aviso que debía tratarle como un rey por 3 meses para que cuando ella saliera se sentiría su ausencia aun más. Ella se acordó y así lo hizo, pero al pasar 6 meses todavía estaba con su marido. El predicador le pregunto porque y respondió ella, “¿Cómo podría yo dejar un hombre tan amoroso, cuidadoso de mi?” Cuando ella empezó a mostrar amor para él, él lo devolvió.
2. Mujeres tienen el mandamiento de estar sujetas a su marido.
a. No es cosa de decir si o no
b. Las Escrituras son bastante claritas
1. 1 Tim. 6:11-12
2. 1 Ped. 3:5-6
c. Si es una elección—Cristo escogió someterse al Padre,
d. ¿La sumisión significa inferioridad? ¡En ninguna manera!
e. Acaso ¿Cristo fue inferior al Padre? 1 Cor. 11:11-12
B. ¿Si amo a otros como a mi mismo, cómo les trataría? 1 Cor. 13:4-7
1. Como yo quiero ser tratado
a. ¿Quieres que otros piensan en ti?
b. ¿Quieres que otros consideran tus deseos?
c. ¿Quieres que otros tengan paciencia contigo?
2. Les ayudará sin quejar
a. Cada miembro de la familia tiene sus responsabilidades
b. Cada uno, no importa lo pequeño que es, puede contribuir algo a la familia
c. En el mundo de adultos no reciben nada gratis
d. La familia es preparación para el mundo de adultos. ¿Es bueno entrenar los niños que todo el mundo existe para servirles?
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